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Cómo proteger tu coche del calor extremo

Verano, el coche aparcado en la calle, al sentarte notas que la tapicería quema, el cinturón de seguridad achicharra y el volante o la palanca de cambios también.

Con las altas temperaturas el interior del coche alcanza tantos grados que a veces cuesta hasta respirar.

Mejor a la sombra

Hay cosas que escapan a tu control, como que haya 43 grados de temperatura o que tu coche tenga una carrocería negra. En lo que sí puedes intervenir es en elegir el lugar donde aparcar: a la sombra.

Ahora toca tomar medidas para reducir la temperatura un poco más, el objetivo es bajar el termómetro unos 10 grados. Lo primero es reducir los rayos solares que llegan al habitáculo colocando un parasol metalizado en el parabrisas frontal. Además, ayudará a que el volante y el pomo de la palanca de cambios te quemen las manos.

Colocar parasoles laterales o láminas de protección solar sobre los cristales también ayuda. Por menos de 100 euros puedes elegir esta última opción. Si te decides a ello, te recomendamos que acudas a un centro especializado y recibas el certificado de homologación para evitar posibles problemas en tu próxima ITV. Si estás en un entorno vigilado, además puedes dejar los cristales ligeramente abiertos para reducir la acumulación de calor interior.

Ventilando, que es gerundio

Hasta aquí las medidas a tomar para que no suba la temperatura; ahora toca bajar los grados que ya se han acumulado.

Antes de subir al coche, abre las puertas unos minutos para que baje la temperatura del interior o, al menos, se iguale a la exterior lo más posible.

Después, pon el climatizador en su posición más potente, con la recirculación puesta. En ese momento, puedes quitar parte del calor creando una corriente de salida abriendo y cerrando rápida y repetidamente una puerta durante al menos dos minutos. Merece la pena el esfuerzo.

El calor provoca fatiga

Tómate estos consejos en serio. El calor provoca fatiga, una disminución en la atención y en la asimilación de información y agudeza visual, además de incrementar el tiempo de reacción del conductor. Todo esto desencadena irritación, calambres en las piernas y problemas de transpiración de la piel.

Además, el calor acelera la aparición del sueño en el conductor.

 

Fuente de la noticia: autopista.es