Drogas,

así ven si van “ciegos”

Visión doble, menor campo visual, alucionaciones… son efectos de las drogas sobre la visión del conductor.

Limita la capacidad de conducir

Son varias las limitaciones que el alcohol y las drogas imponen a nuestra capacidad de conducir con seguridad. Ralentización de los reflejos, sobre-estimación de nuestras capacidades, euforia, alucinaciones… Y entre ellas no son menores las afectaciones a la capacidad del cerebro, visión en túnel, deslumbramientos, halos…

Antes de mostrar gráficamente cómo ‘ven’ quienes conducen con estas sustancias en su organismo, hay que señalar que los efectos afectan al cerebro y que dependen de la cantidad ingerida, de la pureza de la sustancia, de la posible mezcla de sustancias y del tiempo pasado desde su ingestión.

ALCOHOL. Es la ‘droga’ más extendida a nivel mundial. Con solo 0,5 gr/l de alcohol en sangre se ralentizan los reflejos oculares y el tiempo de reacción ocular, disminuye la calidad de la visión nocturna (nictalopía o ceguera nocturna) y el campo visual (visión en túnel), de modo que será más difícil ver algo o alguien en nuestro campo de visión periférico.
En casos de alcoholismo crónico, se producen carencias de vitaminas B1, B6, B12, riboflavina y acido nicotínico, vitales para la visión lo que puede acarrear la pérdida progresiva de visión, en especial de la visión central, fundamental al volante. O, incluso, alteraciones que pueden provocar movimientos involuntarios del ojo (nistagmo).

alcohol-333x

COCAINA-ÉXTASIS. La cocaína provoca la dilatación de la pupila y sequedad ocular. Quienes la consumen tienen fotofobia y ven halos alrededor de los puntos de luz y, de noche, tienen una visión menos efectiva. También eleva la presión arterial. También se producen alteraciones cromáticas, con mayor sensibilidad al azul y menor al rojo
El éxtasis puede provocar visión borrosa, ilusiones ópticas, deslumbramientos, sequedad ocular, incremento de la presión arterial…
cocaina-extasis-333x
CANNABIS. Provoca el enrojecimiento ocular (hiperemia conjuntival), sequedad ocular, problemas para ver los colores o alteraciones en los mismos, ralentiza las reacciones –incluídas las del ojo, necesarias para alertar de posibles situaciones peligrosas–.
cannabis-333x
LSD. La dietilamina del ácido lisérgico (LSD) dilata las pupilas en una primeras fase –con los problemas de fotofobia y peor visión nocturna que acarrean–. En la segunda fase, produce una mezcla de informaciones sinestésicas, alucinaciones psicodélicas y haciendo imposible la conducción. En la tercera fase, provoca hipertensión arterial, como rupturas de vasos, pérdidas de visión, afectación de la retina.
lsd-333x
Fuente de la noticia: DGT